suriAyer fui a la peluquería. Durante los primeros 30 minutos que debía estar la tintura en mi cabeza hojié unas 15 Hola, Gente y Caras. Ya me las había mirado todas y fui por la segunda tanda de lo que me gusta llamar “material para documentarme sobre la vida de los otros” y como ya no había más revistas sobre famosos, logré armar con lo que quedaba una pila surtida de revistas femeninas: Vogue, Elle y Vanity Fair ( a Ohlalá! la descarté por razones obvias -para las que no saben, colaboro en la revista).

De todo lo que uno ve y escucha se puede aprender, dijo un célebre sabio judío. Es cierto. En esta ocasión, mi lección la obtuve de una nota sobre Katie Holmes y su hija Suri, en edad de empezar la escuela primaria.

La nota es de Juana Libedinsky en la revista Vanity Fair y no tiene desperdicio. Más allá de que plantea un problema compartido por todos que es el de cómo elegir el colegio al que irán nuestros hijos, tiene una segunda lectura que me aterró un poco y es la que comparto en primer lugar, no porque sea más importante, sino para sacarme de encima este sentimiento contradictorio, angustiante.

Es sobre la valoración que hacen los adultos sobre los niños. La pregunta que subyace a partir de los comentarios que cita la autora de la nota, tomados de los padres de los compañeritos de Suri en el nuevo colegio, es hasta qué punto podemos o debemos influir en las elecciones de amigos que hacen nuestros hijos.
¿Está bien prohibirles que jueguen con un compañerito porque no nos cae bien su familia?
Yo esto lo viví personalmente, con padres que no teniendo idea de la problemática en la que estábamos inmersos directamente le prohibieron a su hija jugar con mi hijo. Y lo peor es que la nena quería. Me parece súper triste.

Cero cholulas las madres de los compañeritos de Suri, citadas en la nota, no quieren que sus hijos se junten con los hijos de una famosa por la invasión a la intimidad que implica el constante asedio de los paparazzis y por eso no están felices de que la nena vaya a ese colegio, incluso algunos grupos le hacen ” el vacío”.

Tremendo, ¿no? Pero ocurre. No está mal pensar cómo actuamos en ese sentido, si tal vez no dándonos cuenta, discriminamos, cerramos puertas, enseñamos a nuestros hijos a ignorar al otro por diferente o porque simplemente no nos interesa vincularnos socialmente con la familia del chico en cuestión. Así, lo que le pasa al chico lo ignoramos, como si pudiéramos influir o determinar lo que nuestros hijos deben sentir o pensar.

¿Y el colegio cómo lo elegimos?

Ahora sí, vamos al punto en cuestión. El problema de Katie Holmes en cuanto a la elección del colegio de su hija no es menor. En realidad no es un asunto sencillo. La actriz, al divorciarse de Tom Cruise, el padre de su hija de 6 años, dejó también la controvertida religión/secta de la Cienciología, que Cruise profesa hace más de 30 años.

La cienciología funciona como una organización hermética en base a una clara distinción entre sus adeptos y los que ellos llaman los wogs, es decir, el resto del mundo. Los nuevos adeptos para poder pertenecer a la religión y para lo que se llama su crecimiento en la organización, suelen cortar con sus familias de origen -no es un proceso gradual sino un acto radical que queda formalizado mediante cartas a su familias donde les comunican que no quieren volver a verlos, documentos firmados y declaraciones que se llama la desconexión-.

Es difícil salir del circuito una vez que uno ha entrado en él porque toda la vida económica depende de los trabajos que ejecutan en la organización y la vida afectiva también transcurre dentro del sistema cerrado de la iglesia y la comunidad. Por supuesto, como cualquier otra comunidad tiene sus propias organizaciones educativas que reproducen el modelo, los valores y las creencias propias de la fe. En las escuelas de la cienciología se enseña mucho de lo que tiene que ver con las concepciones de la religión y poco de lo que concierne al resto del mundo. Por eso se limita el acceso a los medios de comunicación, internet.

La cuestión es que Holmes, como su antecesora Nicole Kidman, al divorciarse de Cruise, decidió abandonar la cienciología. Y logró la custodia de su hija por lo que legalmente consiguió el derecho de elegir su educación. Lo hizo por fuera de la cienciología, contrariamente a Kidman que no lo logró para los dos hijos adoptivos que tuvo con Tom. Pero no le resultó fácil. Por distintas razones.

La principal es que en el medio de toda la discusión con marido, ex religión,  nueva o ninguna religión, propios padres, amigos, sociedad, está Suri, la niña en cuestión. Es de su educación de lo que se trata todo este asunto.

Es sobre la educación de cada uno de nuestros hijos lo que tenemos que decidir cuando elegimos un colegio.

¿Público o privado? ¿Laico o religioso? ¿De la religión de cual de los padres, si es una pareja interconfesional? ¿Muy religioso o tradicionalista? ¿Con o sin uniforme? ¿Muy exigente o poco exigente? ¿Con orientación artística, comercial, humanística? ¿Cerca de casa o lejos?  ¿Y si es un chico con necesidades especiales, a una escuela especializada o a una común? ¿Carísimo o accesible? ¿Jornada media o jornada completa? ¿Con inglés, italiano, hebreo, francés?

No se me ocurren más opciones, ¿a Ustedes?

Las preguntas entonces, que quedan pendientes y si conocen investigaciones o libros relacionados les pido que me recomienden, son: ¿cómo llegamos a acuerdos de padres, qué es lo que pesa en nuestras elecciones, qué incidencia tiene la opinión de los chicos?

Por si quieren leer la nota de Libedinsky les dejo el link:  http://www.revistavanityfair.es/articulos/katie-holmes-y-suri-cruise-al-fin-solas/17476

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2 comentarios sobre “Pensando en la peluquería sobre nuestro derecho a elegir por nuestros hijos

  1. Hola Juana, muy buen post, soy Matias Melfi de 16 años y tengo un par de dudas sobre una nota que le hiciste a Edith Aron, la supuesta maga, en el año 2004 para el diario La Nacion
    Cómo la contactaste? Me podrías pasar algún número o mail para contactarte y así preguntarte por el tema?
    Mi mail es matimelfi@gmail.com, agradezco de antemano tu ayuda. Saludos!!

  2. Hola Matias, no soy Juana y no recuerdo haberle hecho nota a la persona que mencionás, igual muchas gracias por tu comentario y por pasar por mi blog.
    Saludos

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